El Antiguo Colegio de San Ildefonso es un edificio barroco del siglo XVIII, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, donde nació el muralismo mexicano. Fue colegio jesuita, cuartel, primera sede de la Escuela Nacional Preparatoria y hoy es centro cultural. Está en la calle de Justo Sierra 16, a unos cinco minutos caminando del Zócalo, y en sus muros pintaron José Clemente Orozco, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros durante la década de 1920.
Cuatro historias en un solo edificio
San Ildefonso nació en 1583, cuando los jesuitas unieron tres seminarios en un solo colegio. En 1618 recibió el Patronato Real de Felipe III y se convirtió en uno de los centros educativos más importantes de la Nueva España, donde se formaron clérigos, intelectuales y funcionarios.
El edificio que se ve hoy es producto del auge económico del siglo XVIII, cuando se reconstruyó casi por completo. Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, tuvo usos muy distintos: fue cuartel del Regimiento de Flandes y, durante las invasiones extranjeras, alojó a tropas estadounidenses en 1847 y francesas en 1862.
En 1867, bajo el gobierno de Benito Juárez, se convirtió en la primera sede de la Escuela Nacional Preparatoria, dirigida por Gabino Barreda con un plan de estudios positivista, científico y laico. Durante más de un siglo formó a escritores, científicos y políticos del país. Después de varios años cerrado, se restauró y reabrió en 1992 con la exposición México: Esplendores de 30 Siglos. Desde 1994 funciona como centro cultural, con la participación de la UNAM, la Secretaría de Cultura y el Gobierno de la Ciudad de México.
Los murales que no te puedes perder
En los años veinte, la Preparatoria se volvió uno de los primeros grandes laboratorios del muralismo. Aquí trabajaron también Fernando Leal, Jean Charlot, Ramón Alva de la Canal y Fermín Revueltas, pero el conjunto más extenso es el de Orozco, que pintó cerca de treinta murales entre 1923 y 1927.
Cuatro piezas de Orozco merecen una pausa:
- La trinchera: probablemente el mural más famoso del recinto. Tres figuras se desploman contra un muro en una composición diagonal. No glorifica la Revolución: la muestra como violencia y sacrificio.
- El sepulturero: introduce los temas de la muerte y la fragilidad humana.
- La maternidad: una de las obras tempranas que Orozco conservó.
- El acecho: una sátira política que provocó controversia en su momento.
Un dato curioso: algunos de estos murales fueron atacados o dañados en su época, porque la violencia y la crítica política de Orozco incomodaban a alumnos y profesores. Él mismo destruyó o modificó parte de sus obras iniciales.
Arquitectura: tezontle, cantera y tres patios
El edificio es uno de los mejores ejemplos de arquitectura barroca civil de la ciudad. Sus fachadas combinan tezontle oscuro con cantera clara, un contraste típico de la capital novohispana. Se organiza alrededor de tres patios: el Patio Chico, el Patio de Pasantes y el Patio Grande.
Fíjate en la portada del Colegio Chico, con una Virgen del Rosario tallada en tecalli, un alabastro de Puebla, y en la del Colegio Grande, con el relieve de San Ildefonso y el escudo real de Castilla y León. La parte sur se construyó entre 1907 y 1931, así que el edificio no está congelado en el siglo XVIII: creció junto con la educación mexicana. Dentro hay detalles poco comunes, como una antigua capilla convertida en biblioteca y un antiguo observatorio.
Qué hacer en tu visita
Cuánto tiempo: entre 90 minutos y dos horas y media. Dedica unos 20 minutos a la fachada, media hora a los patios, una hora a los murales y el resto a la exposición temporal.
Exposiciones: el programa cambia constantemente. Al 5 de octubre de 2026, el sitio oficial anuncia Entretejidas, dentro del Festival de Arquitectura y Ciudad Mextrópoli, del 17 de septiembre al 6 de diciembre de 2026. También hay lecturas de poesía, talleres y recorridos guiados para infancias.
Horario: de martes a domingo, de 11:00 a 17:30 horas, según el sitio oficial. Conviene confirmarlo en sanildefonso.org.mx antes de ir, porque horarios y exposiciones pueden cambiar. La página también ofrece un recorrido virtual del acervo mural, útil para preparar la visita.
Cómo combinarlo: desde el Zócalo, camina hacia el norte y al llegar tendrás a un lado la Catedral Metropolitana y el Templo Mayor, y los murales de Diego Rivera en el Palacio Nacional. Con San Ildefonso, la ruta resume la historia de México en un solo recorrido de menos de un kilómetro: el mundo prehispánico, el virreinato y el nacimiento del arte moderno mexicano.
Dónde hospedarte para recorrerlo sin prisas
Si quieres vivir el Centro Histórico a pie, lo ideal es dormir en el centro de todo. Casa México es un hotel boutique speakeasy frente al Zócalo, a pocos minutos de San Ildefonso, la Catedral y el Templo Mayor. Puedes salir temprano a ver los murales y regresar a descansar a media tarde. Reserva directa y atención por WhatsApp en lacasamexico.com.
